viernes, 7 de agosto de 2015

23: Testimonio del inocente

Yo no soy culpable más de lo que me he hecho a mi mismo. Con esto no quiero decir que haya sido algo malo, sino que por el contrario. Mi meta en la vida ha sido siempre caminar hacia adelante, tropezando mil veces, pero nunca con la misma piedra. A veces esas caídas duelen, pero nunca es la misma sensación. Sé que cada vez que lo hago es distinto, y no por hacerlo muchas veces me vengo a lamentar. Estoy orgulloso de sufrir, caer y luego siempre ponerme de pie; sacudir el polvo de mi ropa y continuar, con algunas secuelas que van aliviándose con el viaje, y así luego, gracias a eso, evito el mal que pueda venir.

Es así como confieso que ahora soy inocente. Yo solo evité tropezar con la misma piedra, dejar de preocuparme de algo que no era lo que yo esperaba, y que se limitaba a sí mismo a ser lo que ambos quisiéramos haber sido.

Traté de saltar la muralla, pero cada vez que lo intentaba, ésta se hacía más grande y complicada. Yo sólo lo intenté hasta el cansancio, y cuando llegó ese momento, me marché soñando que algún día podría lograrlo, pero sabiendo que no lo volvería a intentar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario