Hay que seguir las cosas con calma. El mundo nunca se detuvo, pero yo no me di cuenta de eso hasta que noté que las cosas seguían pasando, que siempre el curso de la vida continuó por detrás de mis objetivos. El asunto es que ahora seguiré tal cual debería haber sido todo, como cuando yo era un muchacho que estaba bien enfocado y que no necesitaba a nadie para ser feliz.
Aún me falta aprender a valorar lo que tengo y no ansiar lo que me falta, aunque sean aquellas cosas las metas que me he propuesto cumplir en la vida.
Todo llegará en un momento, y mientras más grande sea el esfuerzo, más dulce será la recompensa.
Sigamos, que algún día terminaré la historia que empecé hace 6 años. Pronto tendrá un título, una historia, varias canciones y una segunda parte.
Los vientos de esta tormenta no acabarán mientras yo siga en pie para transformarlos en brisa de primavera.
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