La impaciencia me agota un poco, pero no impide que mis planes sigan al pie de la letra. Ahí voy y ahí va mi ejército, a conquistar territorios que pertenecen a mercenarios. Las tropas cercanas me seguirán y reinaremos juntos este pueblo. Tendré el poder pero no seré codicioso. Mi meta es servir a mi prole, que convivamos como corresponde.
Seré así entonces brillante como todos aspiramos a serlo. Reconocimiento, poder y, al final de la meta, usar las nuevas herramientas para buscar mi mano derecha, el trozo de corazón que aún me falta.
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