Quizás esto no lo debería escribir, porque lo anterior aún no es parte del pasado...
Parece que tenía mucha pena acumulada, porque este fin de semana me lo pasé llorando, pensando en todo lo que podría rehacer y tener paz en mi interior. Errores pequeños, una bola de nieve que arrasó con lo que podría haber sido alcanzar mi sueño, aparte del shock de madurez que recibí. Mi amor platónico de hacer tres años se esfumó con solo una imagen que encontré por casualidad. Lo que recubría mi corazón, aquello que muchas veces me hizo sonreír pensando que las coincidencias era ciertas y que algún día nos encontraríamos y conectaríamos nuestra alma a través de una sola mirada. Qué iluso.
No noté en qué momento crecí.
Los sueños desaparecen poco a poco, pero nunca van a desvanecerse por completo. La madurez que he obtenido (la cual me sorprende) a través de todo lo que ha pasado últimamente es lo que me llevará mañana a caminar y seguir mi camino, guiado también por el destino, el cual me dirá algún día que todo esto fue para mejor y que acá estará mi recompensa, a mi lado, acariciándome y diciéndome lo mucho que me quiere, lo mucho que nos amamos y que haremos que todo dure para siempre, hasta que ese siempre se acabe.
Continuemos, que yo sé lo que tengo que hacer ahora, y tengo mucho, pero mucho más que ganar que perder... porque, siendo sincero... ¿qué hay para perder en estos momentos?
"Sé que estamos perdidos, pero pronto seremos encontrados"
... juntos. Amén.